Cuando alguien joven muere


Una vez alguien me dijo que era horrible que un adolescente muriera. Desde mi burbuja de fría objetividad le dediqué una cara contrariada, ¿acaso no es horrible que cualquiera muera?. Al parecer sintió la necesidad de defenderse pues respondió «Por supuesto que todas las muertes son lloradas, pero cuando alguien joven muere… es terrible.» Por cómo me lo dijo supe que era una de esas cosas que no se explican con palabras, entonces no le pregunté nada más. No quisé molestarlo con algo que no iba a saber explicar, y yo me alejé pensando «¡Qué estupidez, todas las muertes son igual de terribles!».

Pero hoy me doy cuenta que no es así, y quiero saber el porqué. Quiero poder explicar eso que solo se siente, y que cuando se quiere expresar solo se nos escapan fragmentos balbuceados, una mezcla de incomprensión e indignación, un intento de darle una forma a eso que sentimos todos, una ansia por nombrarlo. Porque sí, todos intentamos ponerlo en palabras en algún momento y fracasamos. Algunos rompen en lágrimas de rabia, desconsuelo, y tantas otras cosas; o lo traducen en discursos contra la inseguridad, elocuentes y fantásticamente formulados, pero usados para compensar aquello que no saben decir en voz alta. Otros, solo nos quedamos en silencio, y buscamos entender. Entender… que lo hace tan terrible. ¿Acaso es la inocencia que tenía, como en estos pocos años de vida no había tenido tiempo de hacer absolutamente nada para merecer la muerte y por eso se nos hace tan injusto?. ¿O será porque a esta edad somos todavía tan moldeables e indefinidos, con tanto por aprender y tantas decisiones que tomar que una condena tan irrevocable nos hace ponernos de pie ante el jurado y reclamar algo entre justicia y benevolencia?. Quizás sean los años que le robaron, todo el camino que dejó sin andar, las vidas que habría tocado, las veces que podría haber dado la vuelta al mundo. Y es que cuando somos jóvenes somos potencial indefinido, energía descontrolada, nosotros en nuestro estado más puro, y nos faltan tantas formas por asumir. Creo que por eso es tan terrible, porque algo se atreve a frenar esta máquina cuando está tomando impulso, por cómo nos dicen que no podemos seguir aun antes de haber fijado una trayectoria, por la forma en que nos apagan cuando más podemos ser.

Cuando alguien joven muere morimos todos… Siempre en nuestro recuerdo, Eric

Fuente: Blog Pueblos de Papel