img_claseSon los vencedores en la competición educativa de PISA 2012. Si fuese una olimpiada, los alumnos de Castilla y León y Navarra habrían logrado las medallas de oro y de plata. El País Vasco se ha situado cerca, pero por detrás en las tres materias a examen en esta evaluación internacional, Matemáticas, Comprensión Lectora y Ciencias. Y no tienen ni más recursos económicos para la enseñanza que Euskadi, ni más docentes, ni más horas de clase. ¿Cuál es su secreto? Ayer, los responsables educativos y políticos miraban con envidia a estas autonomías y trataban de responder a esa pregunta. Los expertos apuntan la fórmula del éxito: administraciones comprometidas en que la Educación funcione, sociedades con arraigo cultural, familias que dan prioridad a los estudios, y profesores implicados y con interés por formarse.

Entre las 14 comunidades españolas que se han examinado de PISA Castilla y León ha obtenido los mejores resultados en Ciencias, ha quedado segunda en Matemáticas y tercera en Comprensión Lectora. Un alumno de 15 años le llevaría curso y medio de ventaja a otro de Extremadura: sabría más uno de cuarto de la ESO que otro de Bachillerato. Las valoraciones que se hacían ayer de PISA hablaban de que esa diferencia abismal entre el norte y el sur de España se debe a los diferentes recursos económicos que dedican a la enseñanza. Esa afirmación no vale para Castilla y León, que cuenta con un presupuesto muy por debajo del resto de las del Norte.

Herencia cultural

La consellera de Enseñanza de Cataluña, Irene Rigau, apuntaba ayer otra explicación, que Castilla y León había obtenido mejores notas al tener una población escolar con «menos inmigrantes recién llegados», una circunstancia que «favorece» a las escuelas. Tampoco es una explicación válida. Los centros castellano-leoneses acogen a un 8% de inmigrantes -en Euskadi hay poco más de un 7%- y la media española es del 9%. Además su diferencia de notas entre inmigrantes y autóctonos es de las más equitativas de España.

El secreto de sus buenos resultados está en su herencia cultural, coinciden los expertos. «Castilla y León tiene una tradición formativa muy arraigada. Desde hace décadas en una sociedad agraria como esa, los padres tenían muy asumido que la única forma de que sus hijos progresaran era que estudiaran. Está muy extendido entre las familias la idea de que lo mejor que se les puede dar a los hijos es formación, a mejor educación más posibilidades de trabajo», señala un portavoz de la Fundación Encuentro, que ha realizado numerosos estudios sobre la enseñanza. Resalta, además, que la figura del maestro en Castilla y León tiene «mucho prestigio», y el sistema educativo siempre ha destacado por contar con «muy buenos profesores», que ha exportado a otras comunidades.

En Castilla y León era más fácil retener a los chavales en las aulas: no hubo ‘boom’ inmobiliario ni les invadió el turismo. En Valencia, Murcia o Andalucía, con resultados muy bajos en PISA, los jóvenes han disfrutado de muchas posibilidades de irse a la construcción o a sectores relacionados con el turismo, a empleos bien remunerados sin título alguno de Bachiller, FP o universitario.

Evitar la política

Todo lo contrario que provincias como Salamanca, donde la principal industria es la cultura, la Universidad. «A esa herencia privilegiada, a la larga tradición de estudio, se le suma un trayectoria reciente consistente en tomarse muy en serio la educación. Hay un esfuerzo por mantener la calidad educativa en el que van de la mano Administración, centros, familias y alumnos», detalla en un reciente informe el catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita. Además, «hay un compromiso claro por evitar que la política se cuele en los centros», señala un docente del colegio Camino de Santiago, de León.

Navarra también está orgullosa. No es para menos. Es la número uno en Matemáticas, la dos en Lectura y la cuatro en Ciencias -Euskadi es tercera en habilidad para los ‘números’ y séptima en las otras dos, y está por detrás de Madrid y Asturias en el ranking general-. «Navarra y Castilla y León coinciden es ser sociedades muy tradicionales, donde la familia tiene una gran fortaleza y está muy pendiente de la educación de sus hijos», explica el profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Navarra, Alfredo Rodríguez Sedano.

Este experto reconoce que los «importantes recursos» que dedica la comunidad foral a la enseñanza y contar con una sociedad «muy homogénea» influyen en la calidad de sus sistema educativo. «La población en general tiene un nivel sociocultural más alto que en otras zonas, y homogéneo, y eso es un factor muy importante», añade.

En los colegios navarros, destaca el profesor de la facultad de Filosofía, «no hay cuestiones que distraigan del objetivo principal, dar una buena formación al alumno». El sistema es estable y en los resultados tampoco influye si se trata de un colegio público o concertado o el modelo lingüístico en el que se enseñe. Lo que sí marca la diferencia es la preparación de los docentes. «En Navarra, desde hace tiempo, se cuida la formación del profesorado en las universidades y escuelas de Magisterio», subraya Rodríguez Sedano. «Yo he visto en los propios centros el interés de los profesores por participar en cursos y prepararse», concluye.

Tomado de el correo.com