Tal y como adelantábamos, hoy a las 12, la Nunciatura apostólica en Madrid hizo público el nombramiento de Mario Iceta Gavicagogeascoa, hasta ahora vicario general de la diócesis de Córdoba, como nuevo obispo auxiliar de Ricardo Blázquez en Bilbao. Su nombramiento se inserta en una remodelación más amplia del episcopado vasco, que cuenta con el aval de Roma y cuyos hilos mueve, desde la capital de España, el cardenal Rouco Varela.

El nuevo vicario general nació en Guernica en 1965. Se trata, pues, de un eclesiástico joven que, a pesar de haber nacido en el País vasco, se formó en Andalucía, aunque nunca perdió sus raíces.

Tras cursar los estudios eclesiásticos en el seminario de Córdoba, se doctoró en Teología moral por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el matrimonio y la familia. No contento con eso, se doctoró también en Medicina y en Bioética por la Universidad de Navarra del Opus Dei. De ahí que muchos le señalen al menos como «simpatizante» de la Obra, aunque no pertenezca a ella de iure. Sus estudios se completan con solfeo, música coral y piano.

Además de hablar varios idiomas, entre ellos el vasco y el inglés, tiene experiencia contrastada en todos los ámbitos de la docencia y de la pastoral. Fue profesor y director de diversas materias tanto teológicas como médicas y, sobre todo, bioéticas. Es profesor de Teología Moral y de Bioética del seminario diocesano de San Pelagio de Córdoba, profesor visitante de la facultad de Teología de la Universidad de Navarra y fundador de la Sociedad andaluza de Bioética y de una revista especializada en Bioética y Ciencias de la Salud.

Antes de llegar a número dos del obispado de Córdoba, con monseñor Asenjo, era el vicario de la Campiña y el párroco de Santo Domingo de Lucena. Hace dos años, el titular de la diócesis le nombró vicario general, canónigo arcediano y ecónomo de la diócesis. Un «alter ego» de monseñor Asenjo, con plenos poderes en el control de las arcas diocesanas.

Una de sus últimas intervenciones públicas fue el pasado día 22 de enero para denunciar una eventual ley de plazos del aborto. Claro y tajante, Iceta manifestaba que «existe vida humana desde la fecundación y, por lo tanto, toda eliminación de esta vida es contraria a la dignidad de la persona. Al margen de plazos o de otras consideraciones, el aborto es un crimen de lesa humanidad, es liminar a seres humanos».

De probada capacidad intelectual, con experiencia y vinculado a los sectores más conservadores de la Iglesia, Mario Iceta llega a la mitra con el «padrinazgo» del cardenal Rouco y el «placet» de monseñor Ricardo Blázquez. Aunque el obispo de Bilbao apostaba para el cargo por eclesiásticos con un perfil más moderado, como Xavier Larrañaga profesor de Eclesiología de Deusto, al final en la Congregación de Obispos de Roma, donde se sienta el cardenal de Madrid, optaron por Iceta. El nuevo obispo sustituirá a monseñor Carmelo Echenagusía, que presentó su renuncia al Papa, por motivos de edad, hace ya más de un año.