Lo que hace tan hermosa la Navidad no es la nieve en los árboles ni el propósito de ser buenos ni la sonrisa de los niños, cosas que uno puede encontrar en otros momentos del año. Lo que hace hermosa la Navidad es que renueva todos los años una esperanza.

Si Dios nace, eso quiere decir que todo tiene un sentido. El día que deje de nacer –por ejemplo, el día que sustituyamos “Navidad” por “fiestas de invierno”, como quieren los progres–, ese día cualquier esperanza se habrá esfumado. Hoy a nuestro alrededor todo el mundo quiere reír, comer y bailar, pero ¿sabe por qué?

Chesterton decía que celebrar la Navidad dejando de lado el aspecto divino de la fiesta es como “pedir a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar”. Por fortuna, aún hay destellos que nos recuerdan qué victoria celebramos. Feliz Navidad.

José Javier Esparza. Tomado de LA GACETA.