Del Evangelio del Domingo de Ramos 

Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: “El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto”». Fueron y encontraron el pollino en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron: «¿Qué hacéis desatando el pollino?». Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron (Mc 11, 1-6). 

Invitación

  • – Subamos a Jerusalén, a conmemorar los días de la Pasión de Cristo, como los peregrinos de todos los tiempos, llenos de alegría, de esperanza y de amor.
  • – Subamos como lo hizo Jesús, por seguir la voluntad de su Padre. Seamos Betania para el Señor, que encuentre en nuestro corazón lugar amigo, y el obsequio de nuestra contemplación orante de estos días.