Mucho se habla de que es necesario educar a nuestros hijos en valores, pero se ha dejado de lado la parte de las virtudes, que no es otra cosa que hacer vida los valores. Por eso, os dejamos 5Tips para pasar de los valores a las virtudes.

PRIMERO. Decide qué virtudes quieres vivir y qué valores te llevan a ellas

Es importante tener bien claro para dónde queremos que camine nuestra familia.

Y es más fácil si tenemos un proyecto de vida familiar. Y dentro de él, tener en cuenta las virtudes que como familia vamos a vivir.

Para hablar de virtudes es importante también tener en cuenta los valores que te llevan a ellas.

Así que hay que hacer también, la lista de los valores que vamos a fomentar en la familia.

Además, es bueno aprender un poco de ellos y compartirlo con nuestros hijos.

Para esto es básico hacerlo en pareja. Así verdaderamente estaremos de acuerdo.

SEGUNDO. Arma una estrategia familiar

Es importante hacer una estrategia para vivir los valores y llevarlos al grado de virtud. De otra forma, sólo nos esforzaremos sin llegar a nuestro objetivo.

Como quien camina sin saber a dónde ir, sólo dará vueltas y caminará en círculo, llegando siempre al lugar de donde partió y terminará agotado.

De la misma forma, la familia cuando va por la vida sin un plan de vida familiar, se deja llevar

TERCERO. Pon en práctica la estrategia junto con tus hijos, aun los pequeños

¡¡Claro!! Desde el más grande hasta el más pequeño deben participar y tener actividades adecuadas a su edad.

Es por esto que hablamos de una estrategia. Y es muy bueno ponerla en papel, en un lugar visible para que todos podamos consultarla y así no la olvidemos.

Es importante hacer conciencia de que todo debe ser poco a poco. De otra forma, sufriremos mucho, ya que nos sentiremos frustrados por no avanzar tan rápido como planeamos.

CUARTO. Cuando se logre una virtud no la dejes nunca

Es muy importante que las virtudes sean acumulativas; es decir, que cuando logres formar una virtud, no la dejes de practicar.

Entonces debemos ir sumando actividades para mantener esta virtud y otras para obtener una nueva.

De esta forma lograremos ser una familia virtuosa y podremos dar testimonio de que aún se puede hacer las cosas conforme lo marca la moral y la ética, que es lo que necesita nuestra sociedad.

Y QUINTO. La vivencia debe ser en familia. ¡Pon el ejemplo!

Para que una virtud sea virtud, debe estar llevada a la práctica en la vida cotidiana, tanto personal como familiarmente.

Con mi familia, lo que hacemos es que intentamos vivir una virtud al mes. Y conforme se presentan las cosas, les vamos explicando a nuestros hijos algunas otras virtudes.

Por ejemplo, si por las circunstancias que se presentan en el equipo de futbol de mis hijos es necesario vivir la templanza, pues les explicamos lo que es y les decimos cómo ponerla en práctica, aunque estemos practicando el orden.

Las virtudes se necesitan a lo largo de la vida y es mejor que las empecemos a vivir en familia, así nos podemos apoyar y será más fácil comprenderlas y llevarlas a la práctica.

Está de moda el dicho “¿Tienes el valor o te vale?” Yo te pregunto hoy: “¿Eres valiente para ser virtuoso? ¡Tu familia te necesita virtuoso!”

Fuente: www.diarionuevavisión.com