Como narra su blog, llamado El Punto G, Gonzalo es uno de los mejores periodistas de NBA del país.

Ex alumno de Paúles, intentó durante años jugar en un equipo del colegio y hacerse un hueco, pero finalmente el papel y la pluma ocuparon su vida. La erntrevista completa puede verse en la página del Club Baloncesto Paúles

Para el que no te conozca, ¿ quién es Gonzalo Vázquez ?
Un tipo bastante normal algo obsesionado con el baloncesto. Entre conocidos no tardo ni dos minutos en colarlo en conversación. Entre desconocidos, puede que tarde algo más, pero enseguida se me escapa. Es como si tuviera un problema de gases con el deporte de la canasta. Quien respeta esa obsesión es amigo mío y le demuestro aprecio dejando de dar el coñazo. Quien no, tiene muchas papeletas para dejar de interesarme.

¿ Qué te dice la palabra » basket » asociada a Barakaldo ?
Yo me crié allí y allí viví todo lo que tenía que vivir antes de emigrar. Podría haber elegido mil millones de cosas para ganarme la vida. Pero escogí el baloncesto como ariete de mi vida laboral. Si el trabajo elegido me permitía colar el baloncesto por algún sitio me tenían al cien por cien. Si no era así, ese trabajo era tan sólo un medio de supervivencia, un paréntesis.

Barakaldo fue un polvorín del baloncesto cuando el baloncesto estalló en toda España. Era el perfecto ejemplo para reconocer un fenómeno de masas en una generación de chavales. Bastaba darse una vuelta por los colegios y patios un sábado por la mañana para comprobar la enfermedad que nos asolaba a todos.

¿ Y en concreto en Paúles ?
Tuve la suerte de dar en un colegio donde todo eso se multiplicaba. Allí el baloncesto era prioritario, casi una obligación académica y hasta un símbolo de aristocracia. Paúles y Salesianos eran como Duke o North Carolina en la margen izquierda. Fíjate cómo sería que había alumnos de primera y el resto. Aquéllos eran los que formaban parte de algún equipo del colegio. Tuve profesores que subían la nota en los exámenes a un alumno por el mero hecho de ser jugador. Esto no era ni bueno ni malo. Tan sólo la prueba de que el primer deporte del colegio era, de largo, el baloncesto.

Cuando formaba parte del equipo infantil de fútbol y caía un chaparrón de los de agárrate seguíamos corriendo fuera sin luz mientras los del baloncesto lo hacían dentro del pabellón, bien calentitos y protegidos. Eran la envidia de todos.

Seguro que tienes algún recuerdo de algún partido visto en Paúles …
Tengo muchos y en especial de un jugador, Mikel Cuadra. La grada la tomaba con él por feo. Le gritaban «Pinocho, Pinocho». Y Pinocho respondía en plan Jordan. Es el mejor jugador que recuerdo haber visto por allí.

Tampoco puedo olvidar la ocasión en que vino el Cajabilbao. El pabellón no daba abasto y la semana anterior el rumor de que vendría Kopicki no nos dejaba ni dormir. El domingo no vino. Pero en su lugar apareció Howard Wood. Y ver a un negro tipo armario allí dentro fascinó a todos los presentes. Nos movía la ansiedad de que hiciera algún mate, pero seguro que a Loyola o al difunto Zazpe no. Porque tendrían que hacer malabares con el presupuesto para reponer la canasta.

¿ Un jugador que recuerdes ?
Cuadra de los visitantes. De los locales sin duda Manu Díez, ‘Manute’ para los amigos. Manu estaba en torno al 1.98, había crecido erotizado por el juego de Jordan y era fino y atlético como él. Nos alucinaban sus mates porque era el único capaz de hacerlos. En un recreo un sacerdote bajó del balcón para soltarle un tortazo delante de todos. Era el reproche por hacer un mate en las grandes del patio y que los aros corrieran el riesgo de venirse abajo. A nosotros, en cambio, los vulgares alumnos, nos alucinaban. Fue el jugador (junto con Óscar Quintana, creo que se llamaba) con mayor proyección que haya visto en mi vida. No era cosa mía únicamente. Hasta Pedro Aranberri lo expuso en clase en una ocasión, pero según decía, su «mala cabeza» le pasó factura

Y un míster …
Tengo muy mal recuerdo de ellos. La inmensa mayoría me parecían unos cretinos con ínfulas. No puedo recordar las veces que tuve que oír aquello de «eres un enano», una forma nada sutil de decirte «lárgate de aquí». Yo hice todo lo que estaba en mi mano por jugar y sinceramente creo que alcancé un nivel de juego bastante aceptable. Durante años no hice otra cosa que jugar al baloncesto. Acababa con los pies en carne viva y con mis padres deshechos. Pero la puerta estaba cerrada de antemano. Si llegábamos once al entrenamiento yo me quedaba fuera del partidillo. Me decían: «Haz fundamentos». Y llegó un momento en que tenía más fundamentos que Isiah Thomas.

Recuerdo como si fuera hoy un entrenamiento en el que jugué el mejor partido de mi vida. Hice, como lo oyes, un once de once en tiros de campo y repartí todo el juego que podía dar (incluido un ‘alley oop’ a Manute). No esperaba un premio pero tampoco lo único que pude escuchar camino de vestuarios de boca del entrenador: «Qué, ¿hoy te has dopado?».

¿Qué diferencias aprecias del » ayer » al » hoy » en el basket de Barakaldo?
Bueno, principalmente en aquellos días todo era algo más salvaje, menos domesticado. Puede que lo que más haya cambiado sean los decorados. Nosotros jugábamos en cualquier sitio. En Los Hermanos hicimos desaparecer los dos aros a base de jugar, sin un solo mate. En Bagaza doblamos un aro adosado a la pared a base de mates con trampa (nos apoyábamos en el tabique de granito). Hoy ves a cualquier equipo infantil con sus equipaciones perfectas y unas zapatillas que te cagas. En aquel entonces íbamos con lo puesto y jugábamos en aros que casi tocaban el suelo. Todo eso ha mejorado mucho y es de agradecer. Pero el mayor cambio de todos (y seguramente el peor) es que se han vaciado muchas canchas. En aquellos días podías encontrar a seis equipos jugando a la vez en la misma pista. Con suerte puedes ver a dos hoy en día.

¿ Sabes algo del Paúles actual, cómo funciona, quién esta al mando ?
No he vuelto a pisar el colegio desde que salí. Y va casi para veinte años. Cuando paso por allí con el coche veo lo mucho que todo ha cambiado. Ahora es mixto. Si llega a ser mixto entonces hoy habría la mitad de casados. Todo me parece más ordenado: el campo de futbito que pega con Minas, allí donde hacíamos autopases con la pared, es hoy un parque infantil con sus columpios y todo. Los alumnos de hoy disfrutan de canastas con redes y seguramente de mil comodidades interiores que me pierdo. Pero en el fondo pienso que todo allí dentro sigue igual.

Qué consejo le darías a un chaval que empieza a jugar ?
Que se divierta jugando todo lo que pueda. Llegará un momento en que habrá un tipo en la banda que le diga todo lo que tiene que hacer. Es fácil saber cuándo estás ante un maestro y cuándo ante un paleto. Que elija dónde es más feliz. Y si se marca un objetivo que vaya a por él y nunca desista. Si le gusta el baloncesto ya habrá ganado mucho: habrá demostrado tener buen gusto y ser seguramente un tipo inteligente. Suerte.