asdJunto al consumo de drogas y alcohol, el abandono de los estudios es una de las mayores preocupaciones de los padres cuando sus hijos llegan a las edades de la adolescencia. Y más en un país como España que lidera la tasa de abandono escolar temprano en Europa, duplicando la media del resto de los países de la UE. Hay muchas formas de afrontar esta preocupación en la familia. Lo que nunca hay que olvidar son tres cuestiones básicas: no tener miedo al día que su hijo le plantée que quiere dejar los estudios (si es que ocurre); escucharle con atención y mantener siempre una buena relación de colaboración con el colegio.

Así lo explica Ana Herrero, psicóloga del Colegio Brains: «La adolescencia es una etapa que no debe dar miedo a los padres. Los niños dejan de ser niños y comienzan a definir sus ideas y su carácter. Para favorecer una buena relación entre hijos adolescentes y padres es importante saber escucharles con interés y atención, que vean que son comprendidos. La comunicación es la gran clave en esta etapa». La relación colegio-alumno-familia debe ser más estrecha que nunca para evitar un abandono de las aulas. «Pero hay que tener cuidado, ya que el adolescente se puede sentir atacado —advierte la psicóloga—, puede ver las reuniones entre padres y profesores como un signo de desconfianza. Se tienen que plantear como algo bueno, como un signo de preocupación positivo por su futuro. El apoyo, la motivación y dejar que vean por sí mismos las consecuencias de renunciar a los estudios son claves para manejar la situación».

Si llega el momento en que un hijo le plantea a los padres que quiere dejar de estudiar, esto es lo que se debe hacer a juicio de la piscóloga:

  1. Ser comunicativo: la comunicación es más fácil con preguntas abiertas, que permitan al adolescente explicar de manera extensa las razones por las que quiere abandonar los estudios. El simple hecho de escuchar con interés y atención y, sobre todo, con comprensión permite al chico razonar y ver que el camino que está eligiendo no es el correcto.
  2. Ponerse en su lugar: la empatía ayudará también a comprender cómo se siente y porqué actúa de esa manera. Es fundamental ser consciente del origen de estas emociones y entenderlas; con las propias experiencias se podrá ayudar en esta situación.
  3. Al menor síntoma pedir ayuda: todos pasamos por una etapa en la que tenemos más o menos ganas de hacer nuestras tareas. A los mayores les ocurre en el trabajo y a los pequeños con sus estudios. Hay que observar si ese comportamiento se alarga en el tiempo y, en el caso de que así sea, acudir a sus profesores. El orientador del centro también es clave para atajar el problema, ya que es el más indicado para detectar los posibles problemas de aprendizaje que pudiera haber por parte del adolescente.
  4. Mostrar la realidad: en muchos casos los adolescentes abandonan los estudios porque consideran que es la mejor opción. La solución es mostrarles la realidad, hablar con familiares o amigos que se hayan arrepentido de haber abandonado demasiado pronto los estudios y que les hagan ver, desde su propia experiencia, que su opción no es la más adecuada.
  5. Buscar alternativas: si el adolescente decide no continuar con su educación, lo mejor será, con ayuda de un orientador, buscar la alternativa de realizar un ciclo formativo de grado medio, ya que deja la puerta abierta a retomar sus estudios con un ciclo formativo de grado superior con el que poder acceder a la Universidad.

Tomado de www.abc.es