Los integrantes de ambas plantillas fueron homenajeados y recibieron un obsequio por parte del Club Baloncesto Paúles. Fotos: Miguel A. Pardo

Dos ascensos, un homenaje

El CB Paúles, en su 50 aniversario, reconoció ayer en el pabellón Zazpe a las plantillas del Paúles y del Caja Bilbao que subieron a Segunda División y Primera División respectivamente en la temporada 1985-1986, dando una alegría al baloncesto vizcaino

EL año 1986 fue muy positivo para el baloncesto vizcaino. El Club Baloncesto Paúles ascendió a la Segunda División y el Caja Bilbao logró subir a la máxima categoría. Gran parte de ambas plantillas se reunieron ayer en el pabellón Zazpe de Paúles en el marco de la celebración del 50 aniversario del club de baloncesto barakaldarra. Fue una jornada de reencuentros, de recuerdos, de contar anécdotas y, sobre todo, de homenajear a dos plantillas que escribieron sus nombres en la historia del baloncesto vizcaino. Así, por Zazpe se pudo ver ayer a los Carmelo Martínez, Txiki, Pedro Aranberri, Luisfer González, leyendas de Paúles, departir con emblemas del desaparecido Caja Bilbao como Josean Betolaza, Josean Figueroa, Jota Davalillo y Koldo Mauraza, entre otros.

Muchos de los integrantes de la gran familia de Paúles no quisieron perderse lo que fue todo un reconocimiento a aquellos hombres que, cada uno en su medida, hicieron que el baloncesto vizcaino prosperase. Sin duda, uno de los que más cariño recibió fue Pedro Aranberri. Él fue fundador del club y con él en el banquillo llegó aquel ascenso a Segunda División de la campaña 1985-1986. “El baloncesto tiene un gran valor educativo y la idea de crear el club era, sobre todo, educativa”, apuntó Aranberri. Ese proyecto fue escalando categorías hasta llegar a Segunda División. No estuvo en el partido decisivo frente al Ordizia, pero Txarli Sáiz formó parte de aquella histórica plantilla. “Aquello fue impresionante, pero lo más importante es la trayectoria de este club. Empezamos jugando en la calle, no fue hasta subir a Tercera División cuando tuvimos pabellón. Luego subir a Segunda y estar a un tris de ascender a Primera B siendo un club de patio de colegio fue increíble”, aseguró este hombre que se ha dedicado, de una forma u otra, durante 45 años a Paúles. “Este club es una familia. Zazpe nos juntó a todos y hemos sido y somos una gran familia. Eso es lo mejor de este club”, reconoció Sáiz.

En aquel casi ascenso a Primera División B, el encargado de entrenar al equipo fue Luisfer González. Ayer no faltó a su cita con Paúles pese a vivir en Asturias. “Estuve en el club entre 1972 y 1990. La clave de este club es que éramos amigos y esa amistad facilitaba mucho más el esforzarse, el sacrificarse… Lo pasábamos bien y eso lo hacía todo más fácil. Ese posible ascenso se podía haber convertido en un caos porque hubiera generado un problema económico”, aseguró Luisfer González. El ambiente que en aquellos tiempos se vivía en el pabellón Zazpe era infernal y el Caja Bilbao pudo comprobarlo con la disputa de un partido. “Venir aquí a jugar era muy bonito porque la gente estaba muy encima y Paúles es uno de los equipos más representativos de Bizkaia. Hay que darles la enhorabuena por cumplir estos 50 años”, apuntó Joxean Betolaza, exjugador del Caja Bilbao que subió a Primera División en 1986.

EL LEGADO. Sin duda, aquel Paúles y el Caja Bilbao dejaron un legado muy importante. “Lo mejor es la huella, el poso que han dejado ambos clubes y eso es por las personas que han trabajado en ambos clubes. Ver con qué cariño están celebrando este aniversario, cómo lo están organizando es algo que emociona. El Paúles tiene alma”, destacó Josean Figueroa, entrenador que llevó a la máxima categoría al Caja Bilbao. El legado de un club y otro pudo verse ayer. En Zazpe, antes de que comenzase ese homenaje a esas dos plantillas de leyenda, un grupo de niños que conforma uno de los 21 equipos de Paúles jugaba un partido de Liga y lo hacía con la ilusión que jugaban aquellos que llegaron a Segunda División. Por su parte, un pedacito del legado del Caja Bilbao pudo verse y, sobre todo, escucharse, ayer mismo en el Bilbao Arena de Miribilla. Allí, volvió a sonar el grito de “¡¡Defensa!!” para alentar a los Hombres de Negro en su partido ante el Herbalife Gran Canaria. Ese grito nació en La Casilla para hacer que los rivales del Caja Bilbao vieran el aro como un diminuto dedal.

Fuente: www.deia.eus

Autor: Miguel Ángel Pardo